Teatro-Danza Aérea humanicorp presenta munDOS marinOS:
METÁFORA CORPORAL SOBRE LA COSMOVISIÓN DE LOS ESCULTORES MARÍN .

“Virtud y decadencia. Pienso en El Principito y su planeta; en las esferas como microcosmos, donde el hombre habita; en el origen y sustento, la casa a la que uno regresa a través de las esferas de Jorge Marín, quien también expresa su fijación con el hombre pájaro. Por su parte, en la escultura de Javier Marín, veo los cuerpos del atleta, su dignidad, fortaleza y vulnerabilidad, depositados en una belleza devastadora que desgarra hasta el dolor, el grito y los vicios de la condición humana”. Así concibe los mundos internos de los hermanos Marín, Gerardo Hernández Nava, productor, director artístico y coreógrafo de la compañía Teatro-Danza Aérea humanicorp, quien con profundo amor y respeto a la obra de los escultores mexicanos, retoma en un sólo sueño dos visiones antagónicas y complementarias, para presentar la poesía visual del espectáculo munDOS marinOS, cuyo estreno tendrá lugar el jueves 3 de agosto, a las 20:00 horas, en el Teatro de las Artes del Centro Nacional de las Artes (CENART). De acuerdo con Gerardo Hernández, “la obra utiliza la metáfora corporal como elemento discursivo primordial. La ejecución en las estructuras y los espacios alternativos tienen como objetivo crear las imágenes poéticas oníricas, con toda la abstracción y el simbolismo de un sueño. Las estructuras metálicas pueden representar ciudades, cárceles o cimas sobre las cuáles se posa o se doblega el hombre, con la paradoja que él mismo las ha creado”. La ingeniería del movimiento está diseñada, para ocupar el espacio desde diversos ángulos, a través de diez piezas, donde hay presencia de toda la compañía, solos con esferas, arnés o danza; duetos aéreos o en pared, tríos en esfera o en puntas, un quinteto con arnés y esferas, bailarines encapsulados, arqueros con fuego y malabares con sombrillas en piso. munDOS marinOS tiene reservadas diversas sorpresas para el público, entre ellas la ruptura con la cuarta pared y, dentro de las múltiples lecturas, un guiño al célebre dibujo de El hombre Vitrubio, de Leonardo Da Vinci y a los ángeles de Win Wenders, que desde los edificios contemplan a los humanos y anhelan su imperfección.

Más allá de dar movimiento a las esculturas de los hermanos Marín, humanicorp siente las historias que guardan el equilibrio precario de los cuerpos en una dramaturgia del movimiento que debe ser descifrada y disfrutada con los sentidos y las emociones. “El mundo interno de cada ser humano, tan vasto como el cosmos o el océano mismo”, señala Gerardo Hernández. El elemento común entre la obra de los escultores y el coreógrafo es el cuerpo humano y sus pasiones. Esa noción del cuerpo como espacio, como el escenario de batallas, su síntesis y memoria.

La primera parte del montaje se refiere a la obra de Javier vista desde las obras:Renacimiento, Hemos venido al siglo a triunfar, Mundos privados y Dioses infames, entre otras. En tanto que, el segundo acto, observa las esculturas de Jorge en: Un pequeño mundo, Soles y arqueros, Equilibrio humano, Habitantes marinos, Testigos del tiempo y Navega mundos. Las obras de Jorge y Javier no interactúan en el escenario porque así lo pidieron los propios escultores. Javier incluso sugirió a los bailarines y actores que al emular sus piezas lo hicieran articulando un discurso, con el lenguaje del cuerpo, y que no apostaran por lo estático. Este espectáculo se presentará desde el 3 de agosto hasta el 17 de septiembre en el Teatro de las Artes del Centro Nacional de las Artes. Los lunes y jueves a las 20.00 hrs. sábado a las 19:00 hrs. y domingo a las 18:00 hrs. Preferente $150. Galería $120. Descuentos habituales. No dejen de verlo, vale la pena.

©Enrique Marín (Con información de El Universal y Conaculta)
Foto: Revista Donde Ir